Hemos decidido ser prudentes, y pegar las costillas una a una, para asegurarnos de que el fondo toma bien la curvatura.
No, no se nos ha olvidado un trozo de cinta de carrocero, sino que tras pegar la costilla, «sargentar» y esperar a que escurra la cola, hemos hecho la prueba de retirar la cinta sin esperar a que seque.